jueves 13 de noviembre de 2008

La doble piel de la timidez

Una vez leí a un gran poeta que definió la timidez como una doble capa de la piel. Y no recuerdo mucho más, salvo el arrullo de sus palabras, inabarcables para mi memoria. Esa melodía me ha acompañado durante años, desde que vencido de curiosidad decidí levantar la primera epidermis, quejosa de cicatrices y laberintos, y ciertamente apareció una película subcutánea, tersa y sedosa, donde sólo alcanzan las hemorragias internas. Esta segunda capa es muy húmeda, aún más porosa que la primera y se contrae con extrema facilidad. Tiene un sustrato altamente sensible, polarizado en millones de emulsiones, que se enrosca como una burbúja de membranas en todo el cuerpo. Por ella suelen discurrir lágrimas no derramadas, carcajadas contenidas, el sentido del ridículo o el rubor de hablar en público, pero si levantas suavemente la primera piel notas que la superficie cede un poco. Sigo sin recordar las palabras de Pablo Neruda, lo siento, pero aquellas líneas de alguna manera me han traído hasta aquí. Curioso, esta semana tenía cita con el dermatólogo y no he acudido. 

miércoles 12 de noviembre de 2008

Utopía


el órdago a la grande
cartero de naipes
no hay sellos ni rieles
 jugamos sin faroles
 en la crecida de las noches

callaría si fuera eso
un ir callando 

hablaría si fuera preciso
un ir hablando

bastaría la palabra
o el silencio
 sería suficiente