lunes 23 de marzo de 2009

El hueco de la mañana

Hay en el rendirse una espera disoluta del yo que no aguarda casi nada a cambio. Para ello se pliega cuidadosamente el ego, sin dobleces, y se archiva con el automatismo de un funcionario. Si alcanzamos esta proeza sin desgastarnos en quejas y hojas de reclamaciones estaremos listos para el siguiente paso: solicitar un esfuerzo liviano que posiblemente se aplazará a mañana, en el entretanto del a ver si luego y el bueno, ya veremos. Pensaba en estas líneas, el inicio de un nuevo relato, aunque dudaba si era el instante oportuno para cuentos o debía posponerlos como en visitas anteriores, cuando me levanté enojado de la silla. 

-"Lo siento señorita, es la tercera vez que vengo a hablar con el jefe de servicio esta semana, a distintas horas, y nunca está en su despacho". 

-"No se moleste, señor, es que siempre le pilla en el hueco de la mañana..."-respondió aleccionadora la secretaria. 

3 comentarios:

Pedro dijo...

Decía Buda: Ríndete y serás libre.
Es evidente que en su época no existía la administración de hoy, que incluso rindiéndote te esclaviza.
Ánimo y paciencia, no nos queda otra.

Un abrazo.

Equilibrista dijo...

Al menos rendirte ha servido para inspirarte estas líneas...

saludos

Relatos on the rock dijo...

A cada paso intenta uno dejarse vencer, aunque sea un poco, para no ser vencido del todo.

Vuestros comentarios, una alegría