lunes 23 de marzo de 2009

El hueco de la mañana

Hay en el rendirse una espera disoluta del yo que no aguarda casi nada a cambio. Para ello se pliega cuidadosamente el ego, sin dobleces, y se archiva con el automatismo de un funcionario. Si alcanzamos esta proeza sin desgastarnos en quejas y hojas de reclamaciones estaremos listos para el siguiente paso: solicitar un esfuerzo liviano que posiblemente se aplazará a mañana, en el entretanto del a ver si luego y el bueno, ya veremos. Pensaba en estas líneas, el inicio de un nuevo relato, aunque dudaba si era el instante oportuno para cuentos o debía posponerlos como en visitas anteriores, cuando me levanté enojado de la silla. 

-"Lo siento señorita, es la tercera vez que vengo a hablar con el jefe de servicio esta semana, a distintas horas, y nunca está en su despacho". 

-"No se moleste, señor, es que siempre le pilla en el hueco de la mañana..."-respondió aleccionadora la secretaria. 

lunes 16 de marzo de 2009

El descanso del vikingo


La luz renació en Ibsen como un manantial incandescente. El pequeño había trascendido el embozo del Norte, donde la noche polar seguía tiñendo los días con un manto de sueños. Tocó arenas sureñas en busca de la belleza y la temperatura de los colores que amanecen en las primaveras meridionales. Se sentó en la orilla de la playa y miró el tiempo de una tarde distinta. Bajo una sombrilla de soles rojos y amarillos contempló el discurrir de las nubes durante horas, desde el mediodía hasta el primer atisbo de ocaso del gran astro. Exhausto de hermosos espejismos en el océano, iluminado por la extraña calidez de ese otro mes de marzo, se tumbó en el regazo de su madre y sin saberlo sintió también por primera vez otra clase de modorra.